El extraño caso de un alcalde honesto

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Ahora mismo te abren el telediario hablándote de prevaricación administrativa y urbanística y piensas que te están informando de que Lucifer acaba de afiliarse al PP para aprender de los maestros. Pues no, nada de lo que viene ahora tiene que ver con corrupción política y concejales llenándose los bolsillos a mansalva, sino con un pequeño pueblo de Cáceres donde una opción alternativa y democrática llegó, contra los pronósticos del sistema, al poder.

Hablamos de Carcaboso y de Alberto Cañedo Carpintero, su antiguo alcalde, ahora inhabilitado para ejercer cualquier cargo electo. Y, ¿por qué?

Primero porque fue sometido a un proceso kafkiano por la oposición: le inundaron a preguntas con el propósito de consumir su tiempo y atarle las manos como alcalde. Quizás a los dueños del pueblo no les parecía bien que un advenedizo quisiera trabajar por el bien común, e incluso se metiera en camisa de once varas luchando contra el nefasto TTIP. Porque todo debe ser para el mercado, como Dios manda, y trabajar para el vulgo debería ser poco menos que delito, como robar gallinas o reírse de la gente de bien.

Pero no tuvieron bastante y decidieron que este Carpintero merecía el clavo pertinente en la otra mano, que hay que ser tradicionales y católicos. Esta vez por algo tan sano, necesario y democrático como desobedecer ante las injusticias. Sí, eso mismo que no se atreven a hacer los que se llaman “el cambio” ya lo hacía un alcalde extremeñista.

El caso es que Alberto decidió conceder licencia urbanística a unos vecinos, que de otro modo habrían perdido tanto sus viviendas como el dinero en ellas invertido, aún en contra del informe no vinculante del técnico municipal. Y aquí entran otra vez en juego la codicia humana y la oposición caciquil: Cañedo es denunciado por los vecinos a los que había salvado sólo para que la oposición pueda cobrarse su cabeza.
Pero no. Cañedo no es un corrupto. Ha trabajado por el bien tanto de su pueblo como del planeta, ha incentivado el apoyo mutuo y la democracia real y se lo hemos pagado como de costumbre por estas tierras. O no, seamos optimistas: su opción volvió a ganar por mayoría absoluta las elecciones en su pueblo y Lorena Rodríguez (líder también de eXtremeños) es ahora su alcaldesa..

Sólo nos queda esperar como solución que un gobierno que tiene la corrupción como norma decida indultar a un prevaricador inocente y que la Junta del partido de los caciques no opte por la opción más cobarde, y en lugar de ponerse de perfil decida alinearse con la decencia y la honestidad, porque si no parecería más un aviso a navegantes para que no se les vaya a ocurrir intentar desatar lo que tanto tiempo lleva atado (y bien atado).

¡Ánimo Alberto! A todos los Albertos, que cada vez seremos más.

De Alicia Vernok

Del Blog Apología de un fracaso.

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